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miércoles, 2 de octubre de 2013

30 años de democracia: Se acercan las elecciones.

¿A quién votarías en octubre?



Si bien vivimos en un sistema hegemónico que no nos permite poder efectuar materialmente modelos alternativos de organización política, social y económica, que constantemente nos socializa y hace reproducir acciones que contribuyen como fomento a la persistencia del modelo mismo; no hay que olvidar las condiciones deseables de organización a las que queremos llegar aunque las condiciones posibles no sean hoy las adecuadas. El horizonte siempre tiene que estar claro: Tiene que haber mejor distribución de las ganancias, menos explotación, empresas en manos de los trabajadores y cuidado del mediambiente, por ejemplo, entre las cosas necesarias a las que hoy no se le prestan atención.
El discurso hegemónico de la presidencia está sostenido hoy por la palabra certificada de decenas de intelectuales pagos para trabajar de la siguiente manera: Otorgar la licencia política desde lo que se presume que es la "intelectualidad argentina", quienes trabajan sobretodo a través de la televisíon pública. Este grupo que es orgánico al oficialismo, es orgánico a mostrar una media verdad sobre la realidad actual y sobre la construcción de la historia, todo en pos de justificar el orden dado. No podemos quedarnos con esto: ¡Todo está por construirse! El kirchnerismo no es el fin de la historia ni mucho menos. Es necesario develar el corporativismo y la corrupción entramada que existe y no naturalizarla.
La postmodernidad vigente en la política contiene un discurso light que nos hace estar cada vez más adormecidos y resignados a la negativa de cambio en nuestras relaciones sociales y en las características del poder actual. Eso no es así.
No hay 30 años de democracia que festejar si todavía hay niños que pasan hambre en nuestro país.
Sin embargo es necesario mantener un sentido crítico sobre las alternativas que se nos presentan al gobierno oficial. ¿Qué otra cosa nos ofrecen? Un discurso vacío, que sin dudas encubre un interés de clase mucho más radical que el gobierno actual, con un sesgo más conservador y neoliberal, aún. Necesariamente todo interés va de la mano de una ideología, la política sin ideología no existe. La ideología de la derecha es seguir marcando más aún las consecuencias del capitalismo global y sacar un provecho de eso, es decir, de la mayoría de los sectores de la sociedad menos favorecidos. Esos grupos de poder tampoco nos sirven. No nos sirve ni un PRO, ni una democracia cristiana, ni una clase política archigastada. La lealtad dogmática servida a un líder no nos va a sacar de la opresión de clases, el voluntarismo militante clientelar tampoco.
Lo peor que podríamos hacer es resignarnos al mal menor (Sobre el cual no tenemos tampoco garantías que sea "el menor" precisamente). Es necesario apoderarse del poder que tiene cada uno, participando, pero no sólo en las elecciones. No considero que las elecciones vayan a cambiar significativamente las cosas.
La derecha liberal es opuesta totalmente a los ideales democráticos. Es necesario construir una izquierda latinoamericana unida.
Muchas de las personas que participan en la política sí ven a las elecciones un medio posible para hacer cambios; y entre ellos se encuentran quienes nos ofrecen proyectos de gobierno participativo que son muy favorables a la clase trabajadora.
Prestemos atención a qué otros candidatos, a aquellos que no tienen una fortuna para andar haciendo campaña,  van a elecciones. Ciudadanos que pertenecen al barro y la pelean diariamente y sobreviven como muchos de nosotros lo hacemos, con mucho esfuerzo, sin ventajas ni prerrogativas provenientes de ninguna transa.
No dejemos que la razón instrumental y la filosofía neoliberal nos automatice y haga de nosotros un mercado descerebrado de masas de votantes.
Nuestra integridad humana lo exige y tenemos que construir un sistema más apto a nuestras necesidades y orientada a nuestro goce colectivo, despojándonos de las relaciones que nos deshumanizan.

jueves, 22 de agosto de 2013

Cuando la crítica se vuelve alabanza

Hoy les traigo un texto sobre una entrevista a Manuel Castells, un intelectual que, como suele decirse,  "se subió al caballo por la izquierda y se bajó por la derecha". Otro más que fue víctima del lavado de cerebro de la academia y del imperio yanqui. Atilio Borón pone en cuestión cada uno del contenido de sus respuestas en pos de saber qué defiende realmente Castells en su discurso científico-político.
Quienes integran la academia necesitan cuestionarse sobre el carácter y la incidencia sobre lo que dicen y hacen: ¿Eso ayuda a transformar, realmente, o a seguir manteniendo el positivismo científico y la filosofía neoliberal y postmoderna? 
Omitir el capitalismo como tema de debate es tomarlo como un sistema eterno y con una esencia abstracta, como si no fueran nuestros brazos quienes lo motorizan diariamente. 
Es necesario incorporarlo a la discusión y recostruirlo abstractamente, para poder comprenderlo y saber posicionarse, para no tener simplemente una buena voluntad, pero que reproduzca el orden establecido.


martes, 2 de julio de 2013

Junto a Atilio Borón, rememoramos a Antonio Gramsci



Con Borón rememoramos a Gramsci :
Partidos políticos y movimientos sociales


Desde hace mucho tiempo, guardo una profunda incertidumbre paradojal acerca de la relación que yo percibo escasa entre movimientos sociales y partidos políticos que tienen un posicionamiento ideológico afín. 
Yo me decía, ¿por qué no luchan juntos si es que tienen una causa en común? ¿Es que acaso los partidos políticos perdieron legitimidad, se están extinguiendo, y han llegado los movimientos sociales para reemplazarlos? Sólo la historia nos puede dar pistas. Entonces hagamos primero un breve repaso: Luego de la dictadura militar y la liberalización acentuada de la economía comenzó un proceso de desencantamiento de la política en la gobernación de Alfonsín, fue a su vez un inicio de un proceso de desarticulación del Estado, los partidos y otras organizaciones fundamentales que tiempo después, en el 2001, produjo junto a otros factores una crisis muy particular. Hasta tal ocasión, los partidos políticos, sobretodo los hegemónicos, el Partido Justicialista junto a la UCR, eran el tipo de organización puntual que tenía que hacer frente efectivamente a todo lo que se venía, cumplir el rol de hacer el buen gobierno que la gente necesita en esos momentos. Sin embargo, no tuvieron la suficiente solidez y articulación orgánica requerida para que darle a la gente seguridad económica, jurídica y social. El pueblo perdió la confianza en los partidos y en sus figuritas.
Es en ese bache donde empiezan a jugar los movimientos sociales como una respuesta a la angustia producida por la invisibilidad u omisión por parte del Estado Qué ironía: siempre creímos que él era el órgano que podía asegurarnos la satisfacción de toda necesidad, es ese tótem giganteco que hace y deshace cuanto quiere (siempre por la población, claro, por supuesto...). 
Ésta vez decidió permitir la libertad de mercado a un nivel abismal, la representación clara del capitalismo salvaje.
Contrariamente, estas agrupaciones apuntan a presentar una alternativa en contra del capitalismo, con fines solidarios.y en la defensa del patrimonio al que pertenece el hombre, ya sea el defender el medioambiente, armar una cooperativa de trabajo, etc., es decir, elaborar una respuesta concreta para la venidera etapa post-capitalista, edad sobre la que ya se habla debido al deterioro que muestra el presente sistema.
Generalmente, los m.m.s.s. tienen una estructura política horizontal, donde cada uno posee y ejerce la misma cuota de poder que el resto, disputando las opiniones y decisiones en asamblea. Están integrados por componentes de origen heterogéneo en lo que hace a género, sector social, profesión, oficio, edad, etc. Intentan resimbolizar las nociones hegemónicas de dominación desde los saberes que se fundan en la propia definición constante y dialéctica como movimiento constante de su acción.
A diferencia de los partidos políticos, el perfil de los objetivos que se plantean los m.m.s.s. son más bien específicos, pretenden encarar una problemática que les afecta directamente a sus miembros o a la población en general, como puede ser, desde el desempleo o la falta de vivienda hasta la contaminación ambiental producida por una empresa trasnacional.
Con motivo de tener objetivos muy vinculados entre sí, o con un “enemigo en común” (dimensionado como el gobierno, el sistema económico local o el sistema global en general) los m,m.s,s. Se alían en frentes comunes, que les otorga fuerza en la consecución de sus objetivos, en la efectivización de sus maniobras y proyecciones políticas y en sus acciones directas. En ese sentido, los partidos políticos, tal vez por un carácter más institucionalista, formal, legalista, se ve limitado a una cierta rigidez que no le permite adaptarse efectivamente a las necesidades de participación de la gente en general. El sistema democrático, como escribí en una nota anterior, ha perdido legitimidad de forma progresiva, y con ello, la han perdido también los sistemas de participación representativa por medio del voto.
Sin embargo aquí se genera una contradicción evidente: El antiinstitucionalismo y oposición al Estado de los m.m.s.s. Los hace actuar casi siempre “por fuera del sistema”, creando y recreando métodos de acción directa, que siendo analizados en un sentido histórico, sufren el riesgo de caer en el espontaneísmo, con lo cual las acciones pierden coherencia y resonancia con el tiempo, y se niegan a obtener la legalidad de un origen que ellos consideran ilegítimo e incompatible con su ideología.
Los partidos políticos tienen una ventaja en ese sentido, que pueden ser elegidos por el voto público en las elecciones y tienen una posibilidad real de tomar el poder, (Aclaro lo de “real” ya que la derrota del capitalismo y la abolición del sistema electoral tienen aún largo tiempo de vida, y luchar por apropiarse del poder de un modo que no sea el “democráticamente conocido”, sólo podría hacerse mediante un golpe de estado, armamento de por medio, con lo cual, tampoco se obtiene legitimación favorable de parte de la población para iniciar un proceso revolucionario; hablando por supuesto, desde el contexto que hoy en día se nos presenta).
No está demás acotar que, en la Argentina existe la llamada “Ley del Bipartidismo”, que contiene una serie de reglamentaciones estrictas, exclusivas y excluyentes, para aquellos que quieren iniciarse su carrera política en la creación de un partido, puesto que los requisitos para obtener la legalidad implican miles de documentaciones que son muy difíciles de obtener (Y que en realidad, tampoco son necesarias para demostrar un real aval de aquel que se afilia al partido).
Por ello, la disputa política protagonista siempre se da entre los dos partidos tradicionales que mencioné al principio de la nota. Ellos arman a su gusto la agenda pública de discusión política, y excluyen a aquellos que no pertenecen a sus partidos.
Por lo tanto, si la institucionalidad adquiere entonces aspectos descaradamente funcionales a un corporativismo político e intereses económicos, ¿por qué no plantear la unificación entre m.m.s.s. Y partidos políticos un sistema de elección distinto para comenzar a revertir ese proceso eterno de dominación social?
¿Acaso los movimientos sociales y los partidos políticos no pueden ir como yunta en el camino hacia la transformación de la sociedad?
Sí, por supuesto que pueden. Les ofrezco las siguientes palabras de mano de un intelectual destacado.


Conferencia del Dr. Atilio Borón:
"Extractivismo y pachamamismo en el debate
político contemporáneo de América Latina"
Recordando a Antonio Gramsci

Atilio Borón, respondiendo a la pregunta de cómo es la relación entre m.m.s.s. Y p.p. En la coyuntura actual de capitalismo global1, nos explica lo siguiente:
Si tomamos al partido en un sentido gramsciano, no podemos limitarnos a verlo sólo como “estructura política”, ver el partido sólo en aquellos grupos que participan institucionalmente de las elecciones y de todas las actividades oficiales desarrolladas habitualmente. “Cuidado con eso, porque cuando Gramsci nos habla de partido, no refiere a una estructura sino a una toma de partido, lo cual es diferente: Se trata de encontrarse con el otro a partir del horizonte común que va trazando la militancia por caminos distintos.” Se trata de no importa si se esta en un partido o en un movimiento social, si el fin es dar cese al capitalismo global, es necesario armar el frente común y realizar acciones destinadas a la hegemonía. La cual por cierto, no implica necesariamente una imposición por la fuerza de un régimen, sino una vez obtenido el poder por la voluntad de la población se procede a la expansión de la ideología de las masas guiadas por el intelectual orgánico (figura igualmente referente a un grupo de personas pertenecientes a un sector social específico), que desplaza a la ideología burguesa dominante, caprichosa y totalitaria hasta entonces apoderada políticamente, y pasa a ser la dominante, utilizando las instituciones y al Estado para hacerla llegar hacia todos los que participan en la sociedad.
Trazar diferencias entre militantes de izquierda, marxistas, socialistas, porque la estructura cada una de sus organizaciones es distinta, le quita sentido a la militancia y desvirtúa su ethos.
Muestra una preeminencia de interés en competir en el mercado del discurso con los demás en detrimento de la posibilidad de producir cambios reales en los lugares sobre los cuales se actúa.
Para que la militancia dé frutos, es necesario eliminar prejuicios y encarar la actividad cotidiana con la suficiente humildad y responsabilidad que le corresponde, respetando y teniendo en cuenta a los compañeros afines que se encuentren en otras organizaciones distintas y asegurarnos una real transformación de la realidad y los sentidos que se le atribuyen.


1Esta referencia versa sobre lo expuesto por el autor en respuesta a la pregunta que le realicé luego de que el mismo terminara su exposición. Esto se dió lugar en las 1° Jornadas de Sociología de Mendoza: "La Sociología frente a los nuevos paradigmas en la construcción social y política. Mendoza, Argentina y América Latina en el despunte del siglo XXI. Interrogantes y desafíos", desarrollado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo los días 9 y 10 de mayo.

viernes, 26 de abril de 2013

Democracia en la historia y en la actualidad: Mesianismo e institucionalismo



A continuación, les presento un texto de opinión surge a partir de una discusión que mantuve hace un par de días con una conocida, militante de un grupo ambientalista de la provincia. 
Me resultó oportuno manifestarle en términos poco rigurosos, pero figurativos, acerca de algunas reflexiones que daban cierta estructura a mi concepción general acerca de las representaciones sobre la democracia, y su incidencia sobre el funcionamiento nocivo de tal sistema[1].
Me limitaré a explicar algunas aristas del por qué el sistema democrático está sostenido en la actualidad.
Es una modalidad política, tanto en su desempeño en la forma de “Estado”, como sistema de elección de representantes, un constante intento fallido, que demuestra un desfasaje en la realidad respecto de las ideas que le dieron origen y que hoy en día, paradójicamente, le dan validez y fundamentación teórica. Aquella desconexión eterna le quita todas sus propiedades gloriosas para el “orden y progreso” de la sociedad, sostenidas en un concepto que, a pesar de haber sido desmentido tantas veces, aún circula en nuestro sentido común. 
Éstos y más interrogantes se inspiran en en el contexto de la Reforma al Poder Judicial, y la salida a las calles en los #18A, #24A y #25A.








Cambios latentes, democracia cuestionada

Hace un tiempo para acá, sobretodo desde la asunción al poder presidencial de la dupla K’, se han puesto en el tapete asuntos de discusión que hasta entonces habían estado relegados a un plano secundario. Por supuesto, pueden o no estar de acuerdo con la orientación política de la gestión actual, pero creo que es de importancia fundamental destacar el hecho de que ha sido el proyecto K’ el que ha estimulado la discusión, el intercambio y la apertura en lugares que aún estaban un tanto “en penumbras”. Uno de esos asuntos, y al que me voy a referir como protagonista de estas líneas, es la noción de democracia. 
Los hechos últimamente acaecidos en torno al proyecto de refoma del Poder Judicial propuesto por el bloque del Frente Para la Victoria y su reacción del amplio grupo opositor, les llamaremos “los republicanos”, que coparon las calles del país en los llamados 18A, 24A y 25A (hace unas horas nomás) han desempolvado aquel concepto abandonado en las clases de ciencias sociales de las aulas de escuela secundaria y charlas de café eventuales entre amigos. Históricamente y hasta el día de hoy, el bloque oficialista es uno de dos polos concentrados de poder político, el otro es aquel mal llamado “la derecha”.
Al respecto, sostengo que el gobierno nacional actual presenta claros rasgos derechistas (brutal relación comercial sostenida con China, importación no admitida de productos de tal procedencia, exención impositiva de empresas extranjeras que extraen materia prima), a pesar del además mote de “izquierda” que le ha sido aplicado, como interpretación ya sea de su oposición a la literal “derecha”, sus medidas progresistas con subsidios de todo tipo, etc.


“Los republicanos” no sólo es gente de derecha. Hay personas sin un tinte político partidario, que se motivan a salir a protestar porque están hastiadas de la situación presente (inflación, crisis de las instituciones, inseguridad, falta de trabajo, pobreza, etc), embriagadas con el verso de la validez legal de las instituciones, y marchan con quienes consideran pueden representar una alternativa si “algún día” asumen el poder (PRO, Solanas-Carrió, FAP,v etc.) y que se supone, ofrecen una alternativa “digna y republicana” al gobierno actual.
Los depositarios de esas ilusiones son peronistas, centro-izquierdistas, etc, no sólo de derecha.
Hay pobres y ricos en esas calles. La “oposición” es un sector heterogéneo, reunidos por tener un "enemigo común", la presidencia. Ojo, es un detalle importante si queremos desmitificar el concepto de una “Argentina dividida en dos mitades opuestas”, fundamental si queremos hablar seriamente de cómo encarar esta situación que nos afecta a todos.
Si queremos cuestionarnos más nítidamente esta situación, es de peso fundamental saber que medidas progresistas no hacen que un gobierno sea de izquierda, centro-izquierda, etc. 

Una leve aplicación de la razón crítica puede ponernos en descuerdo con esta delineación dicotómica, rígida y simplista. 


Concluyendo esta introducción:los regímenes políticos nunca responden a un modelo puro de orientación político-económica, al menos los nacidos aquí en Latinoamérica y aparecidos a lo largo de nuestra historia. Para eso vamos a explicarnos con hechos concretos:

Contextualizando: La historia de la democracia en la Argentina. Sus orígenes y actualidad.



La historia es fundamental para poder entender la situación actual: Cómo desde la época colonial, las distintas formaciones culturales han derivado en filosofías políticas sincréticas, cinceladas por los distintos ciclos e influencias recibidas por la inmigración, y como producto del “choque cultural” derivado de tal; lo cual ha moldeado de forma violenta aproximaciones a la democracia como forma de gobierno, pero que ha tenido siempre un origen sui generis, un “ser en sí” que no permite enfrascarlos en paradigmas teóricos importados de la filosofía política del mal llamado occidente, es decir, los ilustrados europeos que alguna vez debatieron sobre esto, mientras los españoles explotaban y exterminaban a los pueblos nativos de nuestra Sudamérica. No se puede leer a nuestra América con los lentes de la vieja Europa, no señor.
Permitámonos recordar brevemente algunos momentos de la gestación de nuestro actual sistema democrático: Gobiernos… Los hemos tenido conservadores en lo político y liberales en lo económico (Sarmiento, Roca), conservadores en ambos, con rasgos inclusive de autoritarismo (Rosas). Vale la pena aclarar que este apuntar a la formación de la nación, con su respectivo Estado Argentino, tuvo muy en cuenta cómo elaborar sus respectivas leyes y medidas de unificación de los territorios, que incluían sin embargo el mismo exterminio que se inició en la colonia con los españoles. Se quería formar una nación, paradójicamente, con la eliminación de su germen nativo. Vaciar un país para rellenarlo de “buena gente, con cultura del trabajo y del progreso”, es decir, campesinos pobres del sur de Italia y España, que no trajeron tanto progreso (dinero y buena educación) como la generación de los ’80 esperaba. ¡Ja!
Liberales en ambos aspectos, saltamos a Carlitos Menem. Perteneciente al Partido Peronista, no lo olvidemos… Dejó que el Estado se derrumbara a merced de la invasión del capital extranjero y un proceso inflacionario monstruoso, comenzado sin embargo varios gobiernos antes (Con protagonismo del período de Reorganización Nacional)


Y finalizamos participando en las más recientemente formadas y llamadas “Dictablandas”: Gobiernos democráticos que aplican medidas de corte totalitario, como cuando en plena crisis del 2001, Duhalde mandó a moler a palos a la gente que estaba en las calles, llevándose consigo un muerto.
Incluyo además a José Luis Gioja, que está aplicando un modelo de extractivismo liberal, pero que a su vez censura y tiene un control total de los medios audiovisuales, con un Estado agigantado, ramificado, utilizado sin embargo como factor exponencial del clientelismo y el amiguismo político, teniendo por base la imagen de caudillo provincial, con tintes de una feudalismo post-moderno; modelo político-económico que comparte con sus pares Beder Herrera, quien, según Wikipedia, “se ha convertido en uno de los principales protagonistas del conflicto ambientalista sobre la explotación metalífera en La Rioja[2], y actualmente se encuentra en la vicegobernación. De modo similar, hoy en día en Tucumán, Jose Alperovich y Salta, Juan Manuel Urtubey, desempeñan gobiernos fraudulentos y corporativos de la misma extirpe. 

Democracia en la teoría y en la práctica hoy

Todo este tipo de engendro híbrido derivado de las elecciones, han sido llamado “gobiernos democráticos”. Pero como vemos, no podemos definir al concepto como un factor común que nos revele una forma concreta y acabada de aquello en lo que pueden convertirse: Desde un Estado de Malestar clientelar hasta una gobernación empresaria con empresas extranjeras. ¿Todo es válido? ¿Elegimos todo ese paquete cuando lo pagamos con nuestro voto, un día cada tantos años? No se ve tan parecido a la imagen celestial que nos enseñaron de democracia.
 Es de urgencia revisar entonces aquel pensamiento mágico que sostiene esta fe recalcitrante en tal sistema político: ¿Cómo podemos seguir eligiendo “la democracia”, como es conocida hoy, luego de tantos fracasos, tanta corrupción?
"manipulación de las voluntades de
las masas con un bombardeo constante"
La agenda pública delineada por los medios masivos de comunicación, vinculados directamente con ambos grupos, el oficialista y el heterogéneo opositor, lleva a cabo la manipulación de las voluntades de las masas con un bombardeo constante de mensajes tendenciosos, vociferados por los periodistas de los distintos canales (C5N, TN, América y la TV Pública, CN23, de corte oficialista), los nuevos “intelectuales oficialistas”, que delinean una concepción de la historia sostenida en dos o tres acontecimientos relacionados con su corte ideológico. Una historia parcial, “medio verdadera”; con pocas miras a mostrar un pantallazo de lo que pasó; más bien esmerados en hacernos creer que, como decía Hegel (1975), el ser de la historia universal tiene su manifestación más acabada en el Estado prusiano: Si lo comparamos con la gobernación actual, éste se considera es la cúspide de un camino teleológico de la razón pura y del ser sabelotodo que nos hizo llegar a la perfección de la política. Dicho por el mismo autor, “el esclavo es el que le confiere poder a su amo. Sin esclavo no hay amo."
Si nosotros dejamos de sostener, entonces, este sistema de gobierno, ya no tendrá donde sostenerse.
No estamos en una democracia. Estamos en un juego donde nosotros miramos desde la tribuna
 
"DEMOCRACIA: 


Gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía"


 
Ya desde la antigua Grecia, cuna de la democracia, era una minoría selecta la que tenía el status de ciudadano, y tenía derecho al ejercicio del voto, representándose a sí mismo dentro del círculo. Los esclavos no tenían participación.
Traigamos a Grecia a nuestra San Juan, nuestra Argentina. Tenemos una gran horda de esclavos que sigue sometida, y ha adquirido el “derecho al voto”.
¿Alguna vez ha ocurrido que un esclavo se postule para las elecciones? Posiblemente. ¿Alguna vez un esclavo fue gobernador o presidente? No, no lo creo. Eso está altamente acondicionado por el espacio social en el que nace el sujeto en cuestión.
Bourdieu (1998) nos dice al respecto que “los agentes son distribuidos, en la primera dimensión según el volumen global de capital que ellos poseen en sus diferentes especies, y en la segunda dimensión según la estructura de su capital, es decir, según el peso relativo a los diferentes tipos de capital (económico, cultural) en el volumen total de su capital. Así, para hacerme comprender, en la primera dimensión, sin duda alguna la más importante, los detectores de un fuerte volumen de capital global, como los patrones, los miembros de profesiones liberales y los profesores de universidad, se oponen globalmente a los más desprovistos de capital económico y de capital cultural, como los obreros sin calificación” 
Claramente, no coincide la combinación persona pobre-persona con poder político; persona rica-persona despojada de poder.
El autor continúa: “desde el punto de vista del peso relativo del capital económico y del capital cultural en su patrimonio, ellos se oponen también muy fuertemente entre sí”. Aquí me tienen a mí, como estudiante universitario, oponiéndome a los capitales empresariales concentrados, y por lo tanto, al grupo político-económico que los sostiene.
Si ustedes comparten conmigo mi condición de persona que no está favorecida económicamente en el espacio social que se encuentra, pero posee al menos un capital cultural suficiente como para razonar en términos de enfrentarse u oponerse a la estructura de poder vigente; es decir, moldeamos nuestras disposiciones acordes a personas que tienen acceso y posibilidad de conocimiento e información como para poner en cuestión esta pirámide. Vivimos el espacio donde se juega la democracia en un lugar que nos permite escurrirnos de los viles y descarados manipulación y clientelismo políticos. No poseemos y no necesitamos acceso a sus “limosnas”, recibidas desde otro lugar muy poco favorecidos, adonde se le atribuyen significaciones que le da total coherencia a la situación en la que se encuentra un sujeto en tal espacio, tal vez una creencia del tipo: "el nació para ser pobre y va a ser pobre toda su vida, sólo puede esperar un gesto amoroso de sus padres políticos, que les regalan mercadería para comer, subsidios para “subsanar las necesidades básicas”, y fútbol para disfrutar en familia"
Aquel package destinado a las clases populares es lo que garantiza el voto, y la representación de “líderes preparados, buena gente, solidarios” que los va a mantener siempre en su trono; análogo al trono de un rey que ha recibido el deber divino de gobernar. Una divinidad sostenida en la ignorancia, cuando un grupo selecto encastrado con cemento y rotando como calesita en los distintos puestos que el Estado ofrece, jamás va a permitirles que les toquen su arena de estrategia y acción, donde nosotros somos los peones.
La clase media, pauperizada a más no poder, mantiene aún la ambición de participación en el proceso democrático, aún no se ha dejado seducir del todo por el modelo oficialista. Salvo la lamentable gran parte que acompaña a “la derecha”, del PRO, La UCR, y me atrevo a decir el FAP, que defienden una social democracia, sistema político que llama a apoyar un reformismo judicial, un sistema económico incierto... resulta como apoyar al liberalismo en nombre del socialismo.
La crisis política que están atravesando quienes han llegado al poder, nos indica que no representan el interés del absoluto de la sociedad. 
Existen otras voces y otras manos construyendo proyectos alternativos.
Sin embargo, en este contexto, la democracia se convierte en un despotismo estadístico de las mayorías, que son instigadas al voto por el kirchnerismo a través de muchas herramientas. 
Si en nosotros radica una forma alternativa de ver el esquema de poder, sobre nuestras mentes debe despertar el germen orgánico que puede romper la pirámide de poder donde estamos encastrados.

Democracia se asocia a: Representación de tu voluntad y la mía en un voto, equidad, justicia a través de las instituciones, etc.
Les informo. Todos estos son mecanismos, no de libertad ni de elección, sino de control y sometimiento. Son productores y reproductores de la hegemonía de la ideología de las clases altas.
Reproduce la realidad de que son siempre los mismos los que están en las publicidades en el período preelectoral. Siempre las mismas demandas ideales que sostenemos en nuestra cabeza y que se esfuman pasados los dos meses del período de gobernación, donde quien fue elegido ya está haciendo algo totalmente opuesto a lo “negociado” con “el pueblo”.
Karl Mannheim (1959) sostiene que la ideología es el pensamiento que impone la clase que asciende al poder a las masas sometidas, a través de la hegemonía, que es la herramienta para hacer de ese pensamiento, el único pensamiento “real”, como expresión fiel de lo objetivo, y por lo tanto, cualquier enunciado que se distinga, se desfasa de la realidad; por lo tanto se lo acusa y se lo deslegitima. Es la forma de pensamiento que se muestra a sí mismo como el más alto ideal de orden y progreso, puesto en práctica a través del poder político de igual forma y a la misma escala (todo bonito y óptimo para el pueblo), cuando en realidad es una idea falsa, sostenida en el principio de reflejo de un ideal sobre la realidad, y por lo tanto, una negación descarada de la hegemonía que se despliega sobre los sujetos, y una justificación de cualquier atentado contra los “derechos” que se pueda producir contra un ciudadano, siempre que sea, claro, “para defender la santidad de la democracia”. Si cualquier expresión independiente resulta un atentado contra la realidad; la libertad esta puesta como otra idea más… No está presente aquí.
Tanto la ideología hegemonía oficialista, como la ideología encarnada en

la oposición de la derecha, son ideas listas para ser usadas como instrumento de manipulación de las personas, de imponerles una conciencia falsa, como diría György Lukacs.


El positivismo lógico-racional que caracteriza a las leyes, expuesto por Jurgen Habermas (1987), a la Constitución, y a todo lo que haya sido enunciado por jueces, son conceptos que tienen una racionalidad autodefinida, que se entiende y parece tener por extensión, carácter de “verdad”, de certeza, de perfección.

Pensemos: Si el Estado es manipulado para la expansión del poder político de nuestros gobernantes, y las instituciones, en este caso, el Poder Judicial, forma parte de tales: ¿Por qué los llamados “republicanos”, que están en la calle rogando democracia y justicia, reclaman “Respeto a la Constitución y al poder tripartito de la democracia”?






"se espera que se postule un Cristo para las
elecciones y nos arregle en 4 añosel despelote que dejó el corrupto anterior"

Si resolvemos este silogismo, concluímos: Estamos pidiendo que utilice a los poderes de la justicia y las leyes de forma correcta: Ellos están bajo la potestad del Gobierno, a ver… Cristina Fernandez, de Amado Boudou, etc. Si las instituciones, como parte del Estado, son una herramienta del poder del gobierno, que por lógica, va a usarlas a favor de mantenerse en el poder y no declinar: ¿Qué estamos esperando? Las leyes van a seguir cumpliendo su función servil a la clase política tradicional que siempre nos gobernó.
Detrás de nuestras representaciones sobre el poder, las elecciones, la democracia, la estructura social, etc., hay un fuerte sesgo de mesianismo.
Este factor cultural, proveniente de la cosmovisión religiosa, es aprovechada por los líderes políticos como una situación que les permite realizar el tipo de violaciones y abusos que cometen en favor de perpetuarse indefinidamente.[3]
Éste forma parte del misticismo, que consiste en un pensamiento de tipo primitivo, que justifica lo siguiente: "los sufrimientos y la muerte del individuo se convierten en insignificantes trivialidades, fundamentalmente irreales en comparación con la abrumadora experiencia mística de unión; y en verdad, todo en la vida mundana del individuo se convierte en algo fundamentalmente irreal, ilusorio, en un espejismo que sólo puede tomarse en serio mientras la propia visión se halle oscurecida por el velo de maya" (BERGER P.,1969) El complejo mesiánico-milenarista postula "relativizar el sufrimiento o la injusticia del presente en función de su eliminación en un glorioso futuro. En otras palabras, se legitiman los fenómenos anómicos por referencia a una nomización futura, con lo cual se los reintegra en un orden significativo general." (BERGER P.,1969).
Para que se entienda más claramente: Los fenómenos anómicos están definidos por aquellos que exceden al orden, lo que "debería ser". En la actualidad: caos, injusticia, maldad, etc. Estos se vizualisan como hechos necesarios que se sucedan, teniendo la tranquilidad de que habrá una nomización futura, es decir, quedarán dentro de un orden nuevamente, en un escenario similar a un paraíso, donde va a reinar el orden y la justicia para todos.

Debemos erradicarnos del pensamiento mágico. 

Necesitamos emprender un cambio cultural y dejar de escuchar ese mensaje esperanzador que sólo vaticina fracaso y más de lo mismo.
Posiblemente fue el colonialismo aquel fantasma que nos dejó este germen maldito en nuestra cultura, y por ello desenmascarar y reconstruir las relaciones de poder representa algo difícil de romper, es un desafío para todos nosotros.
Con educación consciente, replanteada como instrumento de liberación, una auténtica democratización de la participación en todo ámbito social, con militancia de base[4], pueden lograrse cambios muy favorables para la mejora de nuestra situación actual.El institucionalismo es la que considero como segunda herramienta ideológica principal que nos juega en contra en el trabajo de búsqueda de una sociedad mejor. Más arriba ya les conté por qué. Una fé en una razón sin sentido, una razón de la nada, nos va a llevar a eso: A la nada misma, a seguir parados en el mismo lugar viendo si se resuelve el rompecabezas con piezas falladas.
Defender “la república”, “los valores”, “la dignidad y la justicia” es no defender nada. Es defender conceptos, principios. La política, históricamente y hasta hoy, nunca ejerció principios, ni en democracia, ni en monarquía, ni en dictadura. Los principios nunca formaron parte de la política. La no es un ideal, es la práctica del poder mismo, no son cosas divididas. Desde el momento en que el que gobierna decide quién será opresor y quién será oprimido, está manifestando su moral. La moral de la alienación, de la opresión del capital.


Los principios a las virtudes personales, son sofismas al poder político. No le pidan peras al olmo, van a morir esperando arrodillados.
El cambio no está en legislar más, poner más policías, ni aumentar los subsidios para los pobres.
Además, Karl Mannheim nos invita a recordar el concepto de utopía, que es aquella reacción desencadenada luego de que los sujetos subyugados “desenmascaran” la trampa sometedora de la ideología, a través del bastión de mando de la hegemonía. Eso para Lúkacs (…) lo que libera la posibilidad en los sujetos de un conciencia real.
Nosotros empuñamos los remos de la historia. Saquemos el piloto automático y nos pongamos a discutir para dónde vamos a remar. Con moralinas de democracia como discurso, y con capitalismo ignorado en la discusión, sólo perderemos tiempo. Si no se corta la raíz, no tardará en crecer un árbol espinoso nuevamente.

Desde la cotidianeidad, discutiendo y militando de forma independiente u organizada si es posible, se pueden hacer múltiples vórtices, que vayan desatando una brisa que despabile, o una tormenta que sacuda.

Bibliografía:

§ BOURDIEU, Pierre (1998): “Capital Cultural, Escuela Y Espacio Social”. Siglo XXI Editores. México D.F.
§ HEGEL, G.W. (1975): “Introducción a la Historia de la Filosofía”. Editorial Aguilar. Madrid.
§ HABERMAS, Jürgen (1987): “La Acción Comunicativa”. Tomo I. Editorial Taurus. Madrid. España.
§ LUKÁCS, Gÿorgy (1970): “Historia y Conciencia de Clase”. Editorial de Ciencias Sociales del Instituto del Libro. La Habana, Cuba.
§ MANNHEIM, Karl (1987): “Ideología y utopía: Introducción a la teoría del conocimiento”. Editorial Fondo de Cultura Económica. México D.F.
§ BERGER, Peter (1969): "El dosel sagrado"

[1] Me gustaría en un futuro justificar más exhaustivamente algunos puntos sobre el pensamiento mágico y su influencia sobre la vida cotidiana, y por ende, en las representaciones sobre la política. También hacer llegar más otros autores interesantes que pueden ser muy útiles.
[3] Esto, sin tener en cuenta las rerere…elecciones últimamente decretadas en la Constitución Provincial de San Juan, y utilizadas por José Luis Gioja para “continuar su proyecto”, de saqueo y destrucción del medioambiente, con la excusa de que “hoy está todo bien. Carpe diem. Ganen buena moneda, que no va a durar mucho, y para cuando se acabe, yo ya no voy a estar acá para que me linchen”. Esto será futuramente enmendado por la actual Presidente ya reelecta para hacer lo mismo, eternizarse como una reina en su trono. Recuérdenlo…
[4] Con esto no me estoy refiriendo a la autodenominada “militancia peronista”, encabezada por La Cámpora y Kolina. Ellos sólo son extensiones no oficiales, de lo oficial. Que, sin embargo, van adquiriendo legitimidad, escalando la “Constitucionalidad” que vanamente se busca (Los militantes presos son sacados de sus celdas para que vayan a apoyar las concentraciones citadas por el gobierno actual, funcionando como agitadores y fuerzas de choque (Véase http://www.lavoz.com.ar/noticias/politica/schoklender-denuncio-que-agrupacion-k-campora-tambien-libera-presos). Son los lavadores de conciencia que trabajan como “soviets de ceguera”, desorientando aún más a las personas que tienen la posibilidad de salir de su situación de pobreza y exclusión, ayudan a eternizar la ignorancia y el sometimiento, y evitar el conocimiento y la emancipación, junto con la verdadera integración social.



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